lunes, 23 de noviembre de 2009

Genios, traidores, sabios y suicidas.

El término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere. Esta es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (entre) y legere (escoger). Por lo tanto , el orígen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe escoger : la inteligencia permite seleccionar las mejores opciones para solucionar una cuestión.

Según la mayoría de consejos y comentarios de cualquiera, inteligente es aquel que sabe hacer uso de sus recursos para beneficiarse, o al menos, para no salir perjudicado.. Por eso introducimos también, ligado a ésta, la razón.

El término razón proviene del latín ratio. El diccionario de la Real Academia Española menciona más de diez usos de la palabra, entre ellos la facultad de discurrir, el argumento que se deduce en apoyo a algo, el motivo o causa, y el cociente de dos números.

“La inteligencia es magnífica”

Lo es, claro que lo es.

El mundo esta repleto de genios y de cerebros pensantes. Leyes, libros, teorías y enciclopedias. Músicos, actrices, pinturas, poetas o escritores …Si te dijera que todos ellos no eran más inteligentes o cuerdos que tu.. La inteligencia puede ser magnífica, hasta que se apodera de ti y te controla. Hasta que es tan razonable actuar de este modo que un pequeño despiste te hace reaccionar y poner a tu intelecto a trabajar de nuevo.Y ahí esta, otra escusa para no hacer caso. Una idea más a la basura. ¿De verdad es eso lo que buscamos? ¿Ser inteligentes?

¿Ser razonables?¿Todo bajo control? Hay que ser rápido.

Al final es todo un círculo vicioso. Haz lo que te gusta, pero cuidado.

Lo que amas te destruye si no sabes dosificarte bien.

Quizá lo más aconsejable es no llegar a planteárselo nunca.

Quizá lo mas sano sea dejar de buscarlo.

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